martes, 7 de marzo de 2017

Comentario de Donde habite el olvido, Luis Cernuda

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda

Opinión del autor sobre el amor y las relaciones.

Luis Cernuda intenta de todas las formas el evitar enamorarse o entablar una relación.

En la primera estrofa el autor refleja la idea de evitar enamorarse, en la segunda y tercera estrofa Luis refleja como es para él el amor, en la cuarta y quinta el autor muestra como son las relaciones y lo dañinas que pueden ser y acaba con una estrofa volviendo mencionar el hecho de que quiere evitar todo asunto amoroso.

El poema abre con la idea de evitar el contacto con el amor, debo discrepar con el autor porque opino que el amor no es algo que se deba de evitar o buscar, el amor llega en el momento indicado para cada persona. A continuación, el autor expone que debe evitar enamorarse y ahí si debo de apoyarle ya que enamorarse de una persona que no te corresponde es algo duro y que al final te deja hecho trozos y por ello opino que se debe pasivo y ni buscarlo ni evitarlo. Finalmente, Luis Cernuda acaba con la idea de lo dañino que pueden ser ser las relaciones o más bien como limitan la libertad de cada uno al ser dependiente o estar a cargo de la otra persona y debo apoyar su postura ya  que es cierto que las relaciones tan dependientes o empalagosas son dañinas para ambos pero también creo que el autor no tiene en consideración que no todas las parejas son así y que parte de estas pueden ser felices sin una exagerada dependencia de la otra persona. En conclusión, creo que Luis Cernuda tiene una visión demasiada dura de las relaciones y del amor en general, por mi parte quizás no difiera tanto de la opinión del autor pero creo que evitar involucrarse en el amor no es una opción que se deba tomar tanto a la ligera, ya que somos seres humanos y a todos nos gusta sentir el aprecio por parte de otra persona.

martes, 10 de enero de 2017

Actividad: Carta al director

Excelentísimo señor ministro de educación:

Señor Íñigo Méndez déjeme un par de minutos de su tiempo para leer esta carta en cuestión. Esta va a tratar del revuelo originado por la incapacidad del gobierno a la ora de establecer una prueba para la etapa de bachillerato. ¿Han solucionado los problemas a día de hoy? No, seguimos esperando una respuesta. En mi opinión, no deberían tocar nada respecto a la prueba y mantener el modelo por el cual los decentes están preparados para la correcta instrucción de los alumnos el día de mañana.

Un cordial saludo de un alumno afectado.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Proyecto: Canal de YouTube

En este canal aparecerán una serie de vídeos realizados por mis compañeros, Ósca, Marcos, Saúl y Diego, y por mi mismo. Dichos vídeos tendrán un carácter informativo respectos a el anime y a los videojuegos.

Antonio Machado: Comentario de Texto

El crimen fue en Granada
I
EL CRIMEN

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico.
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
...Que fue en Granada el crimen
sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada...

II

EL POETA Y LA MUERTE

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque - yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.

"Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!"
III

Se le vio caminar..
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Momento de la muerte de Federico García Lorca

Federico llega a Granada y es fusilado.

En la primera parte del poema se relata la trágica muerte de Federico. En la segunda se puede observa la conversación entre la muerte y Federico y de como el la trata de compañera y la describe lo que una vez fue mientras pasean por Granada. Y en la tercer parte, el autor remarca la gran pérdida que fue Federico para su Granada.

Este es un texto literario, lírico escrito en verso y de modalidad narrativa. En este poema el autor Antonio Machado, gran amigo de Federico, relata el último momento del autor Federico García Lorca en Granada donde es fusilado. Además del gran pesar que siente el autor respecto a la injusta muerte de Federico y de como incluso su ciudad, Granada, está apenada por ese asesinato e incluso añade una lúgubre conversación entre la muerte y el fallido poeta. En mi opinión, el autor logra transmitir la pena que sufre respecto a la muerte de su buen amigo Federico García Lorca al relatar sus últimos momentos, sobre todo en esa conversación que tiene el poeta con la muerte. además el hecho de realizar este poema muestra el gran apego que sentía hacia él.

Poemas de Antonio Machado

X
A la desierta plaza
conduce un laberinto de callejas.
A un lado, el viejo paredón sombrío
de una ruinosa iglesia;
a otro lado, la tapia blanquecina
de un huerto de cipreses y palmeras,
y, frente a mí, la casa,
y en la casa la reja
ante el cristal que levemente empaña
su figurilla plácida y risueña.
Me apartaré. No quiero
llamar a tu ventana ... Primavera
viene —su veste blanca
flota en el aire de la plaza muerta—;
viene a encender las rosas
rojas de tus rosales... Quiero verla ...

Lo he elegido porque me gusta el tema de la Primavera ademeás del detalle de que la Primavera vaya encendiendo las rosas de los rosales.

XII
Amada, el aura dice
tu pura veste blanca ...
No te verán mis ojos
¡mi corazón te aguarda!

El viento me ha traído
tu nombre en la mañana;
el eco de tus pasos
repite la montaña ...
No te verán, mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

En las sombrías torres
repican las campanas...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

Los golpes del martillo
dicen la negra caja;
y el sitio de la fosa,
los golpes de la azada...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

Lo he elegido por el hecho de como el recuerdo de su amada persiste en su día a día pero negándose a verlo con sus ojos mientras su corazón la aguarda.

XVII
(HORIZONTE)
En una tarde clara y amplia como el hastío,
cuando su lanza blande el tórrido verano,
copiaban el fantasma de un grave sueño mío
mil sombras en teoría, enhiestas, sobre el llano.

La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,
era un cristal de llamas, que al infinito viejo
iba, arrojando el grave soñar en la llanura...
Y yo sentí la espuela sonora de mi paso
repercutir lejana en el sangriento ocaso,
y más allá, la alegre canción de un alba pura.

Lo he elegido esencialmente por su tema, el atardecer, además de por como describe el simple hecho de contemplar un atardecer como por ejemplo "era un cristal en llamas".

CANCIONES
XXXVIII
Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.
La menor cosía,
la mayor hilaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
-su aguja en el aire-,
miró a mi ventana.
La mayor seguía
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.
Una clara tarde
la mayor lloraba,
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.
-¿Qué tienes -le dije-
silenciosa pálida?
Señaló el vestido
que empezó la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el velo blanco,
el dedal de plata.

Señaló a la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñó sus lágrimas...
Abril florecía
frente ami ventana.
Fue otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcón florido
solitario estaba...
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste,
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca...
Tan sólo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio
espejo brillaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcón florido,
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba...
Abril florecía
frente a mi ventana.

Lo he elegido por como el autor representa la fragilidad de la vida del ser humano con la muerta de esa chicas, además de la aceptación a la llegada de su muerte.

El crimen fue en Granada
I
EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico.
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
...Que fue en Granada el crimen
sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada...

II
EL POETA Y LA MUERTE
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque - yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.

"Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!"

III
Se le vio caminar..
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Lo he elegido porque representa el tributo que da Antonio Machado a Federico García Lorca tras su injusta muerte.

CXX
Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón... No todo
se lo ha tragado la tierra.

Lo he elegido por como el autor representa los dos puntos de vista respecto a la muerte de su amada.


XXXIII

¿Mi amor? ... ¿Recuerdas, dime,
aquellos juncos tiernos,
lánguidos y amarillos
que hay en el cauce seco? ...

¿Recuerdas la amapola
que calcinó el verano,
la amapola marchita,
negro crespón del campo? ...

¿Te acuerdas del sol yerto
y humilde, en la mañana,
que brilla y tiembla roto
sobre una fuente helada? ...

Lo he elegido por el hecho de que haga referencia a su amada ya que estaba se encontraba con muy salud y me agrada que el autor relate este poema como si fuera una conversación con su amada.

A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo, en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Lo he elegido por como el autor decide, al ver ese olmo seco aferrándose a la vida, mantener la esperanza en la mejora de su mujer.

CIV

¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,
la sierra gris y blanca,
la sierra de mis tardes madrileñas
que yo veía en el azul pintada?

Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias,
mil Guadarramas y mil soles vienen,
cabalgando conmigo, a tus entrañas.

Camino de Balsaín, 1911

Lo he elegido por como el autor retrata Guadarrama y de como hace uso de la personificación al tratarla como su "viejo amigo".

XCVI

(SOL DE INVIERNO)

Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.

Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.

Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
"¡El sol, esta hermosura
de sol!..." Los niños juegan.

El agua de la fuente
resbala, corre y sueña
lamiendo, casi muda,
la verdinosa piedra.

Lo he elegido por como el autor retrata de forma alegre y confortable un día soleado durante el invierno y como la gente disfruta de dicho día.

miércoles, 19 de octubre de 2016